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Redes 6 min de lectura

Qué es una VLAN y por qué tu oficina probablemente necesite una

En la mayoría de oficinas pequeñas que visitamos, la red es una sola cosa: un router, un switch y todo colgando de ahí. Los ordenadores de administración, el wifi que se da a los clientes, las cámaras de seguridad, la impresora, el televisor de la sala de espera y el servidor donde está la facturación. Todo junto, todo hablando con todo.

Funciona. Hasta que deja de funcionar.

El problema de tener una sola red

Cuando todos los dispositivos comparten red, cualquiera de ellos puede alcanzar a cualquier otro. Y eso incluye a los que no controlas:

Si alguno de esos se infecta, tiene vía libre hacia el servidor donde están tus datos. Un ransomware no distingue: recorre la red buscando carpetas compartidas y cifra todo lo que encuentra.

Qué es exactamente una VLAN

Una VLAN es una red separada que vive dentro del mismo cableado físico. En lugar de comprar switches distintos y tirar cable nuevo para cada grupo, le dices al equipo de red: «estas bocas pertenecen a la red A, estas otras a la red B, y no se hablan entre sí salvo que yo lo autorice».

Es equivalente a tener varias redes independientes, pero sin duplicar la instalación. De ahí lo de virtual.

Cómo se reparte en una oficina normal

Un esquema típico, y suficiente para la mayoría:

Luego se abren permisos concretos donde hagan falta: por ejemplo, que los ordenadores de trabajo puedan imprimir, pero que la impresora no pueda iniciar conexiones hacia ellos. Se abre lo justo, en un solo sentido.

Lo que hace falta para montarlo

Aquí está la parte que nadie cuenta: no todo el equipamiento lo permite. El router que te dio tu operador y un switch de veinte euros no saben hacer VLANs. Hace falta:

Es una inversión moderada y, sobre todo, es algo que se hace una vez. Bien planteada, una segmentación de red aguanta años sin tocarla.

¿Merece la pena en tu caso?

Nuestra respuesta honesta: depende de qué tengas conectado.

Si sois tres personas, no dais wifi a nadie de fuera y no hay cámaras ni cacharros conectados, probablemente no lo necesitas todavía. Si por el contrario tienes wifi abierto a clientes, cámaras instaladas por otra empresa o un servidor con datos que no puedes perder, entonces sí: ahora mismo tienes un riesgo que no se ve hasta que pasa algo.

¿Quieres saber cómo está tu red?

Revisamos qué hay conectado, qué puede hablar con qué y si tu equipamiento actual admite separar la red sin cambiarlo entero.

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